
Tusquets ha publicado recientemente en un único volumen los Libros 1 y 2 de los tres de que consta la novela 1Q84 de Haruki Murakami (Kioto, 1949). Está previsto que dentro de unos meses aparezca el Libro 3. Una vez que eso ocurra y podamos leer el tercio de historia que aún falta por salir, podremos hacernos una idea de lo que 1Q84 significa en la obra literaria de Murakami. Y en la narrativa japonesa. Y, llenando aún más de aire la crisálida de las letras, en la ficción contemporánea.
Es curiosa la trayectoria de Murakami en nuestro país. No se han publicado sus dos primeras novelas, Hear the wing sing (1979) y Pinball, 1973 (1980). Anagrama lo dio a conocer entre nosotros en 1992. Esta editorial se atrevió con una traducción de la tercera, La caza del carnero salvaje (1982). Después, el silencio. Tusquets recogió el hilo en 2001, con la ambiciosa Crónica del pájaro que da cuerda al mundo (1995). A continuación, Tusquets publicó la mayoría de sus libros, sin seguir el orden cronológico: Sputnik, mi amor (1999) en 2002, Al sur de la frontera, al oeste del sol (1992) en 2003, Norwegian Wood (1987) en 2005, Kafka en la orilla (2002) en 2006, el libro de relatos Sauce ciego, mujer dormida (2006) en 2008, El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas (1985) y After Dark (2004) en 2009, el ensayo De qué hablo cuando hablo de correr (2007) en 2010 y 1Q84 (2009) en 2011. De su obra de ficción, quedan aún pendiente de traducir la novela Dance, Dance, Dance (1985) y los libros de relatos The Elephant Vanishes (1993) y After the quake (2000). Es interesante recordarlo. Quien se despiste, tendrá la impresión de que El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas es una novela que nació casi a la par que 1Q84 y no es así. 24 años separan la génesis de una y otra.
La primera y más obvia referencia literaria de 1Q84 se encuentra en el título. La habitación 101 y, sobre todo, el Gran Hermano, forman parte de la cultura contemporánea, como el término orwelliano. 1984 es un concurso de televisión, un disco de rock, una revista, varias películas, una ópera. 1984 es más que una novela de George Orwell y más que un conjunto de referencias culturales, sociales o políticas. 1984 es una distopía que ha creado su propio universo paralelo. Nuestro cerebro genera ese número por asociación mental con ciertos conceptos: uniformidad de pensamiento, manipulación de la Historia, desaparición del yo, educación totalitaria. 1984 es un mundo en el que una mayoría ciega ha tomado la pastilla azul.
1984 es también el año en el que transcurre la acción de la novela 1Q84. Dos protagonistas, un hombre y una mujer en el Japón del año 1984. Ambos, en la treintena. Ambos, independientes y solitarios. Ambos, extraños en un mundo que construye sus biografías. La narración salta alternativamente de Aomame (una sofisticada y limpia asesina que trabaja para una pequeña organización tan discreta y justiciera como ella) a Tengo (un novelista sin libros publicados al que le ofrecen reescribir como negro literario un manuscrito tan fascinante en el contenido como torpe en el estilo). Dos historias, levantadas como dos cubos uniformes y paralelos. Haruki Murakami hace crecer en ellas lo insólito. Durante los primeros capítulos, deja extraños puntos de coincidencia en esas dos líneas. Y a partir de cierto momento, hace desaparecer la ilusión de que nos está contando dos historias. Cuando eso ocurre, el sentido de realidad ya no se conserva. Lo onírico, lo fantástico, estalla, y sus protagonistas lo aceptan así. 1984 da paso entonces a 1Q84.
Hablar de realismo mágico en una novela casi siempre produce pitidos en los oídos. Suena a meter con calzador los elementos irracionales o absurdos que aparecen en una realidad que se quiere aceptar cuadriculada y sin fisuras. Hablar de realismo mágico para referirse a 1Q84 es una simplificación pobre. La literatura japonesa tiene unas características propias que no pueden esquivarse ni reducirse para que encajen en los patrones narrativos occidentales. Si tenemos en cuenta los moldes en los que se encasilla todavía hoy la literatura española -realista versus fantástica- y qué diferente valor se le va a otorgar a una obra en función de esta parcelación, el riesgo de malinterpretar 1Q84 es todavía más grande.
En la literatura fantástica japonesa es muy habitual la aparición de un ser de otra dimensión, otro mundo, otro universo, como se le quiera llamar, que entra en nuestra realidad por alguna razón e interfiere en ella. La manera de ver esos elementos fantásticos en la tradición de oriente es muy diferente de la de occidente. La aparición de lo extraño puede generar asombro, descubrimiento de algún aspecto de la realidad antes ignorado, modificar sentimientos o actitudes, y no implica, necesariamente, miedo. 1Q84 participa de estas características. El conflicto que se genera produce fascinación y, al mismo tiempo, estupefacción. Aomame y Tengo se ven forzados a examinar ciertos hechos, horribles en 1984, bajo otro prisma, el de 1Q84.
